El impecable inicio de temporada del Barça se ha visto manchado por una semana negra. Y es que las derrotas en París contra el PSG y el inesperado tropiezo liguero en casa contra el Real Madrid (aunque algunos ya lo advertimos) han devuelto al Barça al mundo más terrenal.
Una victoria ayer contra el Real Madrid hubiera supuesto prácticamente ganar esta Liga. Nueve puntos de ventaja ante tu máximo rival, en octubre, hubieran significado un terremoto en la capital y una ventaja lo suficientemente considerable como para afirmar que la Liga sería nuevamente blaugrana. Pero no, la derrota anoche por un gol a dos frente al Real Madrid (inesperada para muchos) pone la Liga al rojo vivo y mete en ella de nuevo a los blancos.
Dos goles de un Mbappé acostumbrado a golear en el Camp Nou mataron anoche a un Barça que se vio sorprendido por un primer tiempo en el que el Madrid salió a intentar jugar al fútbol con el sorpresivo Bernardo en el once titular.
La primera parte fue equilibrada y solo la falta de puntería permitió ir con ventaja al Real Madrid al descanso. Un Lamine Yamal errático desperdició una ocasión clarísima frente a un Lunin que estaba vendido.
El regreso tras el descanso permitió al Barça coger el pulso al partido, y más con el gol de un Raphinha que aún no es el que conocimos en los primeros partidos de temporada, antes de su lesión. Tras ese empate del brasileño, el Barça dominó el partido con varias ocasiones claras, con Lunin como protagonista.
Pero el partido terminó mal para el equipo local, y es que, a falta de unos minutos para terminar el encuentro, una contra del Madrid terminó con otro gol de Mbappé para certificar la primera derrota del líder en esta Liga y poner patas arriba el campeonato.
Hay varios señalados en este encuentro, y es que tanto Pedri como Lamine Yamal no dieron la talla en el primer clásico de la temporada. Por el contrario, vimos a un gran Gordon, pese a que de cara a puerta no estuvo acertado.
Algunos ya lo advertimos esta semana: nunca hay que confiarse frente a un Madrid que parece muerto. Como en las películas, el que está en el suelo desahuciado acaba por levantarse a tus espaldas, dándote un susto, y tienes que rematarlo. Hay tiempo para ello. Se levantó del suelo el equipo «muerto» de Mourinho y hay que volver a rematarlo. Un golpe de autoridad en las próximas semanas será vencer en el Metropolitano contra un Atlético de Madrid que se ha puesto a dos puntos en la clasificación.
Por suerte para el Barça, el histórico inicio liguero permite tropiezos como este que, pese a ser doloroso, no significa más que tres puntos. Una derrota que no supone un cambio en el liderato, que sigue encabezando el equipo de la Ciudad Condal.
La ilusión por esta temporada debe permanecer intacta, pese a que el Barça ha vuelto a poner los pies en el suelo (y las manos, por la estruendosa caída tras las dos derrotas de esta semana). Toca recuperar efectivos en defensa, volver a coger confianza y demostrar al mundo que morder el polvo una semana no significa estar muerto.
Toca seguir peleando…
