El conjunto Blaugrana cae por segunda vez en la temporada (y de manera consecutiva) dejando una imagen poco alentadora. Más allá del resultado, en el Clásico se vio a un equipo temeroso y falto de ideas en varios momentos del encuentro. Sin embargo, no es el único factor que desencadenó hoy la derrota del FC Barcelona.
Un duelo táctico perdido en el primer tiempo.
Hansi Flick apostó por el mismo equipo que enfrentó al PSG en el encuentro pasado, sin embargo, la lesión de Xavi Espart en el minuto 29, lo obligó a usar una ventana de cambio para ingresar a Alejandro Balde. Mientras que los dirigidos por Mourinho con una alineación y propuesto conservadora lograron que el partido se jugara a su manera. Cediendo la posesión del balón y esperando a presionar en un bloque medio-bajo. El Barça gozó de la posesión del balón durante gran parte del primer tiempo, más nunca se encontró cómodo ante el poco espacio en pasillos internos y las constantes faltas del Real Madrid. Y mientras que al Barcelona le costaba mucho generar chances claras de gol, la visita aprovechaba el más mínimo error para castigar a las contras con balones largos. Y precisamente de un balón largo es donde nace el primer gol del Real Madrid, acompañado de un desafortunado despeje de Gerard Martin.
Un arbitraje permisivo que acompañó al plan rival.
Martínez Munuera fue muy impune con el conjunto merengue, perdonando numerosas faltas que cortaban una gran ocasión para el Barcelona y dejando seguir el juego favoreciendo a los rivales. La ausencia de rigurosidad arbitral fue el complemento perfecto al plan de Mourinho, trabar, replegarse y castigar cuando se pueda. Ya que cada vez, que un jugador del Barça lograba eludir la presión rival, era derribado impunemente por el rival. Muchas de esas faltas perdonadas fueron meritorias de amonestaciones al rival, el cual, siempre se sintió libre de pegar sin ser penalizado.
Un empate y un cambio que transformó el partido.
En la segunda parte los de Flick aprovecharon un descuido en un tiro de esquina para empatar el encuentro, gracias a la astucia de Pedri y el remate de Raphinha, se comenzó a jugar un nuevo partido. El desgaste del rival era notorio y el golpe anímico para el conjunto blaugrana, era una bocanada de aire fresco, que se vio potenciada con el gran ingreso de Frenkie de Jong. Ya no solo teníamos el balón, ahora éramos ligeramente más peligrosos y encontrábamos más espacios, atravesábamos nuestro mejor momento durante el partido, pero no supimos encontrar el remate final, esa ansiada remontada que tanto merecíamos. Y ante el desgaste y desorden del equipo, el cual estaba ensimismado en conseguir el segundo tanto, una pérdida repentina causó una gran ocasión del Real Madrid. La cual se concretó en gol gracias a la calidad técnica de sus jugadores y error en el timing de la defensa. Desafortunadamente ese gol fue un baldazo de agua fría para los jugadores, los cuales no encontraron una vía para el empate y terminaron perdiendo el encuentro en los minutos finales.
Falta de liderazgo y valor para jugar un partido grande.
El fútbol siempre te va a castigar por los errores, errores los cuales el Barcelona tuvo muchos hoy, y errores que son causados por temor en algunos jugadores y falta de confianza en este partido. El equipo jugó un mal partido, y aun así fue mejor que el rival. Siendo desfavorecidos por el arbitraje igualmente los dirigidos por Flick fueron capaces de llegar vivos con posibilidad de ganar en los minutos finales, pero se echó en falta un líder futbolístico dentro del terreno de juego. Con varios jugadores llamados a ser los referentes en un mal día, el equipo no logró encontrar la vía del empate, a pesar de la mejoría con el empate y rematar 18 veces en todo el encuentro. Un equipo que logró un inicio de temporada perfecto, anotando 48 goles previos a las dos derrotas de esta semana, no logra tal hazaña con jugadores "mediocres" como sé quieren hacer pensar a los aficionados. Es un hecho que el equipo atraviesa un mal tramo de partidos, pero en este deporte siempre habrán derrotas y cosas a mejorar. Y todo empieza por los jugadores, los mismos que han brillado contra el Sevilla o el Feyenoord deben hacerlo contra este magnitud de rivales.
Sensaciones finales y puntos positivos que rescatar.
No hay razón por la cual quemar todo por un par de derrotas. Más si hay que tomarlo como un punto de inflexión donde empezar a mejorar, empezar a jugar sin temor del rival que tienes en frente, eres el Barcelona, estabas ganando todo y por goleada, no te puedes atemorizar por nadie y mucho menos salir a especular en un tu estadio contra tu máximo rival. Flick tiene un trabajo grande por delantero, la temporada no perdona los errores pero siempre se puede mejorar. El equipo terminó exhausto en los minutos finales a causa de muchas malas presiones ejecutadas y a los jugadores les faltó firmeza para ganar duelos e imponerse (sobre todo viendo la impunidad con la que arbitraba Martínez Munuera). Pero hay aspectos positivos vistos en el Clásico, como el mediocampo formado por Frenkie-Pedri-Rodri o la gran segunda parte de Alejandro Balde. La temporada no ha llegado a su fin por dos derrotas, queda mucho camino por recorrer y el equipo seguirá mejorando día a día. A falta de recuperar jugadores lesionados y de un mercado de fichajes en Enero, el FC Barcelona logrará aprender de lo ocurrido en esta semana.
