Frenkie de Jong ha vuelto a levantar la mano. Después de más de tres meses apartado de los terrenos de juego por su lesión de rodilla, el centrocampista neerlandés ha recuperado la actividad y también las ganas de volver a ocupar un lugar protagonista en el Barça. Su mensaje después de la victoria ante el Aston Villa fue bastante claro: se encuentra bien, está fuerte y quiere empezar los partidos desde el primer minuto.
No es una petición difícil de entender. De Jong acaba de alcanzar los 300 encuentros como azulgrana, una cifra que habla de su continuidad en el club y de su importancia durante las últimas temporadas. Sin embargo, el futbolista sabe que su situación deportiva ha cambiado. La llegada de Rodri ha modificado el reparto de responsabilidades en la medular y Frenkie necesita recuperar terreno si quiere volver a ser una pieza habitual en los planes de Hansi Flick.
«Me encuentro muy bien, muy fuerte, con muchas ganas y muy motivado», explicó después del encuentro europeo. También dejó clara su intención de recuperar la titularidad: le gustaría comenzar los partidos, aunque reconoció que su regreso debe tener en cuenta el tiempo que ha permanecido fuera y las decisiones del cuerpo técnico.
Su discurso no suena a ultimátum. Es el de un futbolista que quiere competir y que considera que ya está preparado para asumir más responsabilidades.
Flick no quiere precipitar su regreso
La respuesta del entrenador alemán va por otro camino. Flick conoce las condiciones de De Jong, sabe lo que puede aportar a la circulación del balón y entiende que su presencia ofrece alternativas importantes para construir el juego desde el centro del campo. Pero también conoce el riesgo de acelerar una recuperación que todavía necesita completar sus últimas etapas.
El técnico ha sido prudente con sus minutos. De Jong reapareció en el Clásico del 25 de octubre, disputó 82 minutos frente al Alavés y entró en el tramo final del encuentro contra el Aston Villa. Tres apariciones con un reparto de minutos que evidencia que el Barça está gestionando su regreso sin concederle todavía la responsabilidad de sostener el centro del campo durante un partido completo.
Flick ha explicado que el neerlandés se encuentra a buen nivel, aunque todavía no está al cien por cien. Una valoración que no cuestiona su calidad, sino que sitúa su recuperación en el punto en el que se encuentra realmente.
Y ahí está la diferencia entre las dos posiciones. De Jong mira al futbolista que vuelve a sentirse fuerte y quiere competir; Flick mira al jugador que ha pasado demasiado tiempo fuera y al que necesita recuperar en plenitud.
La lesión de Rodri cambia el escenario
La situación adquiere otra dimensión después de confirmarse la lesión de Rodri. El centrocampista sufre una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha y no podrá estar disponible para la visita al Atlético de Madrid. El Barça pierde así a uno de sus titulares en una zona del campo donde las alternativas deben responder a una exigencia máxima.
La ausencia abre una oportunidad para De Jong, aunque no significa que su titularidad esté garantizada. Marc Bernal también ofrece una alternativa natural para ocupar la posición de pivote, mientras que Flick puede reorganizar las piezas en función de las necesidades del encuentro.
El neerlandés aporta características diferentes. Tiene capacidad para superar líneas mediante la conducción, ofrece seguridad en la salida de balón y puede ayudar a que el equipo encuentre soluciones cuando el rival presiona arriba. Su presencia también permite liberar a otros centrocampistas de determinadas responsabilidades en la construcción.
Ahora bien, recuperar esas virtudes exige que De Jong vuelva a encontrar continuidad. No basta con sentirse preparado ni con tener ganas de jugar. Necesita acumular minutos, recuperar ritmo competitivo y demostrar que puede mantener su rendimiento durante los noventa minutos.
Una competencia que beneficia al Barça
La discusión no debería plantearse como una batalla personal entre De Jong y Flick. El entrenador tiene la obligación de proteger a sus futbolistas y elegir a quienes considera más preparados para cada partido. El jugador, por su parte, tiene todo el derecho a reclamar protagonismo cuando vuelve a sentirse en condiciones de competir.
El Barça necesita recuperar la mejor versión de Frenkie. Su calidad para conducir, asociarse y encontrar espacios entre líneas sigue siendo un recurso de enorme valor para el equipo. También necesita que Rodri vuelva cuando esté recuperado y que Marc Bernal continúe creciendo dentro de una plantilla que requiere alternativas fiables en el centro del campo.
Flick tendrá que encontrar el equilibrio entre todas esas piezas. La visita al Metropolitano llega en un momento importante de la temporada y la ausencia de Rodri obliga a tomar decisiones. De Jong quiere estar entre los elegidos y su mensaje después de alcanzar los 300 partidos deja claro que no ha regresado para conformarse con un papel secundario.
La última palabra será del entrenador. Pero el regreso de Frenkie plantea una competencia que, bien gestionada, puede elevar el nivel de la medular azulgrana. El neerlandés quiere volver a mandar con el balón. Ahora le corresponde demostrar sobre el césped que está preparado para hacerlo.
Por Jordi
