El equipo de Hansi Flick se impone al Aston Villa con una actuación de autoridad, un 64,7% de posesión y tres goles que llevaron la firma de Lamine Yamal y Raphinha. El Barcelona gobernó el encuentro con el balón, encontró profundidad en sus ataques y dejó una buena impresión ante un rival que llegaba a Barcelona con pleno de victorias.
Por Jordi | GRADA BLAUGRANA
La lluvia arreció sobre el Spotify Camp Nou, pero el Barcelona no tenía intención de dejar que el mal tiempo condicionase su fútbol. Hansi Flick había preparado el encuentro para discutirle al Aston Villa el terreno y la iniciativa, y sus jugadores ejecutaron el plan con una convicción que fue creciendo a medida que avanzaban los minutos.
Unai Emery llegaba con tres victorias en las tres primeras jornadas de Champions. Su equipo había demostrado capacidad para competir y tenía argumentos para poner en dificultades al Barça. Lo hizo en algunos pasajes del primer tiempo, aunque terminó marchándose con tres goles en contra y la sensación de haber pasado demasiados minutos detrás de la pelota.
El Barcelona ganó 3-0. Lamine Yamal marcó el primero y Raphinha resolvió el encuentro con dos tantos en la segunda mitad. Entre medias hubo fútbol de posesión, presión tras pérdida, circulación rápida y una buena actuación de Joan García cuando el Aston Villa consiguió acercarse a su portería.
Lamine Yamal encuentra el camino
El primer gol llegó en el minuto siete y tuvo mucho que ver con la presión azulgrana. El Aston Villa intentaba salir desde atrás, João Gomes recibió un balón comprometido y Lamine Yamal aprovechó el error para hacerse con la pelota dentro del área. Recorte y disparo cruzado. Suzuki no pudo hacer nada.
El joven extremo volvía a demostrar que su capacidad para decidir partidos no necesita demasiadas ocasiones. Con catorce goles en la Champions antes de cumplir veinte años, superaba el registro que hasta entonces compartía con Kylian Mbappé.
El Barcelona encontró pronto lo que buscaba: ventaja en el marcador y un rival obligado a adelantar posiciones. La circulación azulgrana empezó a encontrar continuidad, con Pedri participando en la organización y Fermín aportando una intensidad que resultaba especialmente incómoda para los centrocampistas ingleses.
El Aston Villa tuvo sus oportunidades. Matty Cash obligó a intervenir a la defensa, Joan García respondió con seguridad ante las llegadas visitantes y Pedri evitó sobre la línea una acción que podía haber cambiado el encuentro. Fueron momentos de exigencia para el Barça, que no perdió la iniciativa pese a esas aproximaciones.
La primera parte dejó una diferencia apreciable en el manejo del balón, aunque el marcador todavía mantenía al equipo de Emery con opciones.
El Barça acelera y el Aston Villa pierde terreno
Tras el descanso, el Barcelona encontró todavía más facilidad para instalarse en campo contrario. El balón circulaba con mayor rapidez y los espacios empezaban a aparecer entre las líneas visitantes. El equipo de Flick tenía el partido donde quería y la estadística terminó poniendo cifras a esa superioridad: 64,7% de posesión, 602 pases completados y dieciséis remates, frente a los nueve disparos del Aston Villa.
Pedri encontraba compañeros entre líneas, Fermín ofrecía desmarques y Raphinha no dejaba de moverse. El brasileño había trabajado mucho durante la primera mitad, participando en la presión y buscando espacios que no siempre encontraba. Su recompensa llegó después.
En el minuto 52, Fermín le puso un balón en condiciones de rematar y Raphinha disparó con la izquierda. El lanzamiento se desvió en un defensor y terminó dentro de la portería. El 2-0 hacía justicia al desarrollo de un segundo tiempo en el que el Barcelona estaba encontrando cada vez más espacios.
Doce minutos después llegó el tercero. João Cancelo protagonizó una acción de enorme calidad por la banda y puso un centro con el exterior del pie. Raphinha apareció en el lugar adecuado y empujó el balón a la red.
El doblete del brasileño cerraba prácticamente el encuentro. Alcanzaba los 23 goles en la Champions con el Barcelona, igualando a Robert Lewandowski en la clasificación histórica de goleadores azulgranas en la competición, por detrás de Messi y Luis Suárez.
Joan García también tuvo trabajo
El resultado no debe ocultar el papel del guardameta azulgrana. Joan García respondió cuando el Aston Villa encontró espacios y evitó que el encuentro se complicase durante sus fases más delicadas.
Los ingleses llegaron a estrellar un remate de cabeza de Leon Goretzka contra el poste, pero no consiguieron encontrar el camino del gol. El Barça terminó con la portería a cero, algo que no conseguía en Europa desde hacía dieciocho partidos consecutivos.
Flick pudo dar entrada a varios futbolistas durante el tramo final y reservar fuerzas de cara a los próximos compromisos. Frenkie de Jong alcanzó los 300 partidos oficiales con el primer equipo, una cifra que merece su propio reconocimiento.
Nueve puntos y buenas noticias para el barcelonismo
El Barcelona suma nueve puntos después de cuatro jornadas de la fase liga y se mantiene en la zona alta de la clasificación. El triunfo ante el Aston Villa refuerza sus opciones de terminar entre los ocho primeros y evitar la eliminatoria previa a los octavos de final.
La actuación dejó motivos para el optimismo. El equipo tuvo el balón, lo movió con criterio, presionó con intensidad y encontró soluciones en sus futbolistas más determinantes. También mantuvo la concentración defensiva cuando el rival consiguió acercarse.
Lamine sigue creciendo a una velocidad que empieza a dejar pequeños los registros de su edad. Raphinha atraviesa un momento goleador extraordinario y Pedri continúa siendo el futbolista que da sentido a buena parte del juego azulgrana. Fermín volvió a demostrar que su energía tiene un valor enorme en encuentros de esta exigencia.
Al final, el marcador reflejó lo que había sucedido durante buena parte de la noche. El Aston Villa llegó invicto, pero se encontró con un Barcelona que quiso la pelota, la tuvo y supo qué hacer con ella.
En Europa, el Barça vuelve a reclamar su espacio.
Escrito por Jordi
