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El Barça cae en París, pero aprende de la derrota

Un paso atrás en el marcador que deja valiosas lecciones para el joven proyecto de Flick.

PARÍS. – El fútbol continental tiene estas cosas: perdona la duda, pero nunca la imprecisión. En un Parque de los Príncipes que respiraba aroma a gran noche europea, el FC Barcelona sufrió su primer tropiezo oficial del curso al caer por 4-2 ante el Paris Saint-Germain en la tercera jornada de la fase de liga de la Champions League. Un choque vibrante, un intercambio de golpes de noventa minutos donde la pegada parisina terminó por castigar la inconsistencia defensiva de un conjunto blaugrana que rozó la épica, pero acabó cediendo ante la cruda realidad del área propia.

El guion arrancó accidentado y espeso para la expedición de Hansi Flick. Apenas rebasado el primer cuarto de hora, Ousmane Dembélé se veía obligado a abandonar el terreno de juego por problemas físicos, abriendo paso a Ferran Torres. Poco después era Dani Olmo quien tomaba el camino de los vestuarios por molestias musculares, dejando su sitio a Fermín López. Un arranque caótico que alteró los planes tácticos culés antes de que el marcador entrara en juego.

Cuando el Barça intentaba asentarse a través de la posesión, llegó el primer revés: en el minuto 38, Désiré Doué armó la pierna desde el balcón del área para superar a Joan García y mandar el choque al descanso con ventaja local.

Reacción de autor y la luz de Lamine

La reanudación ofreció la mejor versión del Barcelona. El equipo subió la línea de presión, encajonó al PSG y encontró la recompensa a los diez minutos de la segunda mitad, cuando el canterano Xavi Espart firmó el 1-1 tras una incorporación letal por banda.

El encuentro mutó en un duelo sin red. En el 72', Lucas Hernández devolvió la ventaja a los locales con un remate de cabeza incontestable a la salida de un saque de esquina. Lejos de bajarse del partido, el Barça respondió tirando de jerarquía individual: en el 79', Lamine Yamal dibujó una genialidad en el perfil derecho, desbordó a Zaïre-Emery y soltó un zurdazo seco al techo de la red sin apenas ángulo. Un 2-2 con sabor a gesta.

Dos minutos de desequilibrio y sentencia

Sin embargo, la alegría culé duró lo que tardó el PSG en sacar de centro. Apenas dos minutos después del empate, Vitinha cazó un balón suelto en la frontera del área y batió por bajo a Joan García para poner el 3-2. Con el Barcelona volcado arriba y desarmado tácticamente en el repliegue, Fabián Ruiz culminó una contra conducida por Achraf Hakimi en el 86', sellando el 4-2 definitivo.

El análisis posterior deja certezas e incógnitas a partes iguales para Flick. La capacidad de respuesta en escenario adverso y el descaro de los jóvenes siguen siendo las señas de identidad de este equipo; no obstante, los despistes tras balón parado y la fragilidad en la transición defensiva mostraron una vulnerabilidad inasumible en las alturas de la máxima competición europea. Toca corregir en el vestuario para evitar que el primer tropezón se convierta en hábito.

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