El inicio de temporada del FC Barcelona bajo el mando de Hansi Flick ya forma parte de los libros de oro del club. Diez partidos oficiales disputados entre LaLiga y la Champions League, diez victorias conseguidas. El técnico alemán no solo ha firmado registros históricos en el banquillo azulgrana, sino que lo ha hecho transformando por completo la cara competitiva del equipo.
La clave de este pleno de triunfos no reside únicamente en los resultados, sino en la abrumadora sensación de superioridad que transmite el grupo sobre el terreno de juego. Con una presión asfixiante en campo contrario, una línea defensiva tirada con valentía casi en la medular y un ataque vertical y devastador comandado por Lamine Yamal y Raphinha, el Barça ha convertido cada compromiso en una exhibición de ritmo y eficacia.
Lo más reseñable de este 10 de 10 es la capacidad del vestuario para sobreponerse a las adversidades en forma de lesiones y a calendarios exigentes. Lejos de poner excusas, la apuesta decidida por los jóvenes de La Masia alineada con la disciplina táctica germana ha generado una química perfecta que vuelve a atemorizar a Europa.
El barcelonismo vuelve a sonreír y a acudir al estadio con la certeza de que su equipo saldrá a morder desde el primer segundo. El reto ahora será mantener esta velocidad de crucero cuando llegue el tramo decisivo del curso, pero la base puesta por Flick no puede ser más sólida.
